Una tradición cultural y religiosa de los llaneros


En el llano adentro, donde la sabana se encuentra con el cielo y los asados de carnes son parte de la cotidianidad, se realiza la fiesta a San Pascual Bailón, una tradición cívica y religiosa que se practica desde tiempos remotos.


San Pascual Bailón fue un monje franciscano venerado como santo por la iglesia católica, por su apellido le han atribuido la característica de bailador pero se le conoce como el patrono de las cosas perdidas.


Cuando al llanero se le pierde el ganado, una vaca, un caballo o cualquier objeto en específico, ofrece una novena y un baile para que le conceda el milagro de aparecerlo.

“A la edad de los 11 años recuerdo que un tío le ofreció la ceremonia o la fiesta porque se le habían perdido unas reses, no aparecían por ningún lado, fue una novena de 9 días, los primeros días son entre familia, entre los amigos cercanos, las personas más importantes de quien esté dando la ofrenda. El último día es el baile y se invita al que quiera ir”, recuerda Camilo Rodríguez Curbelo, quien vivió esta celebración en Casanare.

Según el maestro Hugo Mantilla Trejos, escritor araucano e investigador, la creencia en los santos y rezos hacen parte de las manifestaciones culturales del llano, por tal razón era tradición hacerle un altar a San Pascual Bailón y un festejo en su honor donde cantaban, bailaban y rezaban.


La particularidad de la celebración es que contenía ciertos elementos que la diferenciaban de cualquier otro rito religioso, se evidenciaba la influencia cultural en la gastronomía, donde no podía faltar las hayacas, la carne a la llanera, ni el trago. Se bailaba la música tradicional tocada con los instrumentos autóctonos de la región, como lo son la bandola, arpa y guitarra.

“Los abuelos y los papás de mis abuelos, todos ellos, siempre fueron muy devotos a San Pascual. Para mi es una de las manifestaciones religiosas más jocosas, divertidas y que realmente atraen, y tiene un aspecto cultural muy bonito porque se refuerza la tradición llanera”, dijo Camilo Rodriguez Curbelo

El parrando duraba hasta el amanecer, niños, niñas, jóvenes y adultos zapateaban durante toda la noche, entre coplas y versos. En algunas ocasiones se practicaban los juegos tradicionales donde la zaranda y el trompo eran los protagonistas.


La ausencia de estas prácticas y fiestas despiertan en Hugo Mantilla una creciente preocupación ante el olvido de las tradiciones culturales y religiosas de los llaneros, manifiesta la urgente necesidad de salvaguardar y documentar las expresiones folclóricas.


Si tienes fotografías o videos de una fiesta de San Pascual Bailón envíalas al correo: contacto@welovevillavo.com con la respectiva descripción y créditos para que podamos compartirlas en este artículo.

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