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Finca ganadera en Cumaral sustituye energía convencional por un sistema 100% solar

  • Foto del escritor: We Love Villavo
    We Love Villavo
  • hace 6 horas
  • 2 Min. de lectura

En el campo, cuando se va la luz, no es solo un bombillo que se apaga. Es el ordeño que se detiene, la leche que pierde frío, las electrobombas que dejan de mover el agua y las comunicaciones que fallan.


Eso fue lo que durante años vivió el Rancho Cebú, una explotación ganadera ubicada en Cumaral, Meta. Allí, los cortes de energía y la falta de garantías en la continuidad del servicio de la Electrificadora del Meta (EMSA) terminaron convirtiéndose en un obstáculo constante para la productividad.


Lo que comenzó como una preocupación diaria se transformó en una decisión estructural: dejar de depender de una red eléctrica inestable y operar únicamente con energía solar.


Hoy la finca funciona 100 % con paneles fotovoltaicos. Y la factura de la luz quedó en cero.



Cuando la energía no es un lujo, sino una necesidad

Rancho Cebú produce cerca de 450 litros de leche diarios bajo un modelo de ganadería de doble propósito. Cada litro depende de equipos eléctricos: ordeñadoras, tanques fríos, sistemas de comunicación, cámaras de seguridad y bombas de agua.


“Somos totalmente dependientes de la energía eléctrica y su intermitencia afecta la productividad”, resume el general retirado Orlando Páez, propietario del rancho.

Durante años, la falta de estabilidad en el servicio eléctrico —sin garantías claras frente a los cortes— afectó la operación y frenó planes de crecimiento.


Hace tres meses, Páez decidió cambiar la ecuación: instaló un sistema solar que cubre el 100 % de las necesidades energéticas del predio. Antes pagaba alrededor de 360.000 pesos mensuales en electricidad; hoy ese valor es cero.


El ahorro mensual ahora ayuda a cubrir el crédito de la inversión. En otras palabras, el dinero que antes se iba en la factura hoy se convierte en patrimonio.



Energía estable para crecer

Con estabilidad energética, el rancho retomó proyectos que estaban en pausa: mejoramiento genético con cruces Brahman rojo y Simmental, fortalecimiento del hato con raza Guzerá y siembra de maíz para producir silo.


Porque como lo explica el propio productor: “Nada se gana con tener buena genética si no hay alimentación nutritiva y suficiente”.


La energía solar no solo trajo ahorro, también permitió planear a largo plazo.



Más que un caso aislado


El caso de Rancho Cebú se conecta con un momento clave para el país. La capacidad solar instalada en Colombia viene creciendo de manera sostenida, y aunque gran parte corresponde a grandes plantas, el autoconsumo en fincas ganaderas empieza a ganar terreno, especialmente en zonas rurales donde la calidad del servicio eléctrico no siempre es constante.


Su experiencia fue compartida en Expomalocas 2026, en un panel sobre energía fotovoltaica en predios rurales, donde se habló incluso de futuras comunidades energéticas entre fincas del Meta.


La transición energética no solo se juega en grandes proyectos. También se vive en los potreros, cuando el ordeño no se interrumpe y la producción no depende de si habrá o no un corte inesperado.


En el Meta, donde el sol es constante, algunos productores están encontrando en él una forma de estabilidad, autonomía y sostenibilidad para el campo.

 
 
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