La artista llanera María Longa pinta mural contra la xenofobia el Consulado de Colombia en Chile
- We Love Villavo
- hace 16 minutos
- 4 Min. de lectura

El 30 de enero de 2026, los muros de la Biblioteca Municipal de Renca, en Chile, dejaron de ser solo un espacio público para convertirse en un relato vivo de identidad, migración y memoria. Allí se inauguró el mural “Somos Pacífico”, una obra de gran formato realizada por la artista colombiana María Fernanda Cruz Moreno, conocida en el circuito artístico latinoamericano como María Longa, muralista nacida en Puerto López, Meta, y criada entre distintos barrios de Villavicencio.
El mural fue financiado por el Consulado de Colombia en Chile y el Gobierno Nacional de Colombia, en el marco del proyecto Casa Colombia.
La historia de María Longa está atravesada por el arte desde antes de nacer. Hija de una profesora y licenciada en Artes Plásticas de la Universidad de La Sabana, creció entre pinceles, colores y lienzos. “Desde la barriga ya estaba involucrada con el arte”, cuenta la artista, al recordar que su madre fue su primera escuela, antes de que el camino autodidacta marcara con fuerza su lenguaje visual.

Estudió Comunicación Gráfica en Uniminuto y encontró en el muralismo y el grafiti su forma más honesta de expresión. Su técnica combina el uso exclusivo de spray —como en el mural realizado en Renca— con acrílico, técnicas mixtas y cuadros de caballete. Sin embargo, más allá de lo técnico, su sello artístico está en el contenido: la fauna y flora local de los territorios que habita y una mirada social que, con los años, se ha vuelto cada vez más contundente.
María Longa es una artista viajera. Su obra ha recorrido Colombia de punta a punta y también países como Perú, Ecuador, Bolivia, Brasil y Chile. En ese tránsito, su mirada evolucionó: del énfasis naturalista pasó a un enfoque social y político, especialmente en torno a comunidades históricamente excluidas.
“He ido poniendo el foco en las minorías que la sociedad normalmente invisibiliza”, explica.

Su llegada a Chile, hace dos años y medio, no fue casual. Sabía que el país era una de las grandes escuelas del muralismo latinoamericano, profundamente marcada por la historia política, la dictadura y la resistencia popular. Allí conoció de cerca el legado de la Brigada Ramona Parra, de Mono González y de una tradición en la que el mural no es ornamento, sino denuncia, memoria y comunicación directa con la calle.
“Acá el muralismo además de estético, es político”, afirma.
Esa experiencia transformó su obra. En un contexto de fuerte xenofobia y racismo, especialmente contra comunidades migrantes afrodescendientes, María Longa decidió que su pintura debía tomar partido. En Chile conoció de cerca a migrantes afrocolombianos provenientes del Pacífico —Buenaventura, Cali y otras zonas golpeadas por el conflicto armado— y entendió que su arte podía ser una herramienta de respaldo y visibilización.
De ese proceso nace “Somos Pacífico”, el mural inaugurado en el marco del proyecto Casa Colombia, una iniciativa impulsada por el Gobierno del presidente Gustavo Petro para apoyar a colombianos y colombianas en el exterior y promover la diversidad cultural. María Longa fue la única muralista seleccionada en Chile para este proyecto.

La obra es una explosión de símbolos: aves tropicales como colibríes, guacamayas, tucanes y el gallito de roca —un guiño a sus raíces llaneras— conviven con frutos como el plátano, la papaya y el aguacate, productos que viajan desde Colombia hasta el sur del continente. En el centro, una mujer palenquera sostiene un plato metálico que equilibra la escena: una figura que reivindica la afrocolombianidad, la migración forzada y la resiliencia.
“Lo hice enfocado en la xenofobia que se vive acá (...) La mayoría de compatriotas en Chile son afro, muchos llegaron buscando refugio del conflicto armado”, explica la artista.
Durante más de 30 horas de trabajo, con el apoyo de la Biblioteca Pública y el Departamento de Migraciones de la Municipalidad de Renca, el mural tomó forma en la comuna que la acogió desde su llegada al país. Renca no solo fue su territorio de trabajo, sino también el lugar donde participó en la Primera Escuela Gratuita de Muralismo de Chile, siendo la única extranjera seleccionada entre más de 200 postulaciones.

En el acto inaugural, María Longa habló desde la experiencia personal y colectiva. Destacó el valor de la migración como un impulso de supervivencia y recordó que Latinoamérica comparte heridas históricas similares. “No somos tan diferentes, somos un mismo sur”, expresó, señalando la importancia de la solidaridad entre pueblos, así como Colombia recibió a exiliados chilenos durante la dictadura.
Para ella, el muralismo es una carta abierta: comunica, transforma espacios, genera reflexión y también bienestar emocional. “Los colores tienen una influencia psicológica positiva y ayudan a construir espacios más seguros”, sostiene.
La conexión con su tierra, dice, fue inevitable. En cada mural siempre aparece una planta, una fruta o un símbolo colombiano. “Este mural fue una conexión brutal con mi país”, afirma.

Lejos de Colombia, María Longa no está sola. Vive en Chile con sus dos hijas, a quienes define como su compañía y su fortaleza. “Ellas son mi motor aquí y en cualquier parte del mundo donde vaya a trabajar con mi arte”, dice.
El mural “Somos Pacífico” queda ahora como testimonio permanente de esa historia: la de una artista llanera que cruzó fronteras para aprender, denunciar y abrazar desde el color; la de una migración que no solo busca refugio, sino que también aporta, transforma y embellece. En un espacio público de Renca, Colombia y Chile dialogan en spray, memoria y dignidad.


























