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Villavicencio despide a ‘Patillas’, el taxista que durante más de seis décadas recorrió sus calles

Foto del escritor: We Love Villavo
We Love Villavo
11 sept
3 min de lectura

Bernardo Otálora, conocido cariñosamente como ‘Patillas’, falleció dejando una historia ligada al crecimiento de Villavicencio y al oficio que ejerció durante gran parte de su vida.


El gremio de taxistas y numerosos habitantes de Villavicencio hoy despiden con tristeza a Bernardo Otálora, ‘Patillas’, un hombre que durante más de seis décadas estuvo detrás del volante recorriendo las calles de la capital del Meta.


Su historia era particular: comenzó a conducir taxi cuando apenas tenía 19 años, en una Villavicencio muy diferente a la actual. Para entonces, según relató en una entrevista realizada años atrás por We Love Villavo, todavía era menor de edad para obtener la cédula, pues esta se expedía a partir de los 21 años, por lo que necesitó un fiador para conseguir su primera licencia de conducción.

Su primer vehículo fue un Ford 53 de color negro y sus jornadas transcurrían principalmente durante las noches en inmediaciones del aeropuerto Vanguardia, transportando pasajeros que necesitaban desplazarse hacia Casanare o Arauca, cuando las condiciones de las vías terrestres hacían del transporte aéreo una de las alternativas más rápidas.


Con el paso de los años, Bernardo fue testigo directo de la transformación de la ciudad. Cuando comenzó a trabajar, muchas de sus calles aún eran destapadas y barrios que hoy hacen parte de la cotidianidad de Villavicencio, como La Esperanza, El Popular y Porfía, todavía no existían.

“Villavicencio ha crecido mucho en los últimos años, antes era tan pequeña que no éramos más de 30 taxis los que cubríamos la demanda en el municipio”, recordó en aquella oportunidad.

🚕 Más que un taxista, un testigo de la historia de Villavo

Sus compañeros llegaron a llamarlo “el papá de los taxistas”, debido a su extensa trayectoria y a ser considerado uno de los conductores más longevos del servicio público de la ciudad.


Pero para los pasajeros y quienes compartieron con él, ‘Patillas’ era mucho más que los años que acumuló detrás de un volante. Era reconocido por su amabilidad, humildad, alegría y disposición para atender a quienes subían a su taxi.


En aquella entrevista, Bernardo contaba que conducir no solo representaba su sustento, sino también una actividad que disfrutaba profundamente. El oficio le permitió sacar adelante a sus cinco hijos y alcanzar, entre otras cosas, el sueño de tener una casa propia.

Su conocimiento de Villavicencio también era producto de toda una vida recorriéndola.


Conocía sus calles, sus cambios y también los riesgos de un oficio que no siempre fue sencillo. Como todo taxista experimentado, aprendió a identificar los sectores en los que prefería no recibir servicios para evitar robos o situaciones de inseguridad.


Durante años mantuvo largas jornadas de trabajo, llegando a realizar alrededor de 30 carreras en un día. Madrugaba antes de que saliera el sol y permanecía buena parte de la jornada al volante.


Ahora, después de toda una vida dedicada a este oficio, sus compañeros y amigos lo despiden con gratitud por la historia que ayudó a construir desde las calles.


Villavicencio pierde a uno de sus taxistas más queridos, pero conserva la memoria de un hombre que vio crecer la ciudad desde su taxi y que hizo de cada recorrido una parte de su vida.


Desde We Love Villavo enviamos un abrazo solidario a sus familiares, amigos, compañeros y a todo el gremio de taxistas que hoy lamenta su partida.


🕊️ Descansa en paz, ‘Patillas’. Villavicencio no olvidará tu historia.

 
 
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