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Una travesía de dos días en mula entre Choachí, San Juanito y Villavicencio


José Cuellar es un hombre oriundo de Bogotá, ciudad en la que vive junto con su familia, sin embargo, recuerda que desde niño su lugar favorito siempre ha sido la inmensidad de la tierra plana que ofrece la región de los llanos orientales.

“Mi familia viajaba mucho al departamento del Meta, principalmente a Villavicencio y yo crecí interactuando mucho con la ganadería, fue entonces cuando nació ese amor por los caballos también”, le dijo a We Love Villavo.

Esa conexión especial con la cultura del llano, la naturaleza, las bestias y su entorno, fue transmitida a sus hijos José Luis Cuéllar de siete años y Juan Guillermo Cuéllar, de cinco años, quienes aprendieron a cabalgar desde los tres años de edad.

“Ellos nacieron en Bogotá, pero se creen llaneros. Es tanto el cariño que le tiene a esta cultura que ellos están aprendiendo a bailar joropo e interpretar algunos instrumentos como el cuatro”, aseguró José Cuellar.

Con el objetivo generar mayor arraigo, conocer la riqueza natural del territorio y la historia de los caminos de herradura, transitados por mulas y caballos durante décadas, José decidió realizar una travesía con sus hijos.


Una aventura desde San Juanito hasta Villavicencio


El pasado 6 de julio, la familia Cuellar, en compañía de otros dos amigos y los respectivos caballos de cada uno, partieron a Choachí y posteriormente hacia el municipio de San Juanito, ubicado al noreste de Villavicencio.

“Cuando llegamos a San Juanito, una persona que conoce los caminos, porque toda la vida ha vivido allí, nos aconsejó hacer el viaje en mulas nativas, porque son más resistentes para el terreno, dado que es una ruta muy compleja”, aseguró el padre de los niños.

A las 6: 00 a.m. del 7 de julio el frío calaba los huesos, ya que San Juanito es uno de los pocos municipios del departamento del Meta que se localizan en clima frío, sin embargo, esto no evito que los aventureros realizaran a la travesía.

Con sus sombreros llaneros puestos y con los caballos equipados con alimentación e hidratación dieron inicio al viaje de 151.4 kilómetros, para un total de 24 horas cabalgando.

“Cada niño iba en una mula, y aunque los caminos de herradura son difíciles de transitar, mis hijos iban felices de conocer el departamento y de cabalgar durante tanto tiempo, como los llaneros lo hacían cuando trasladaban grandes cantidades de ganado en esas rutas ganaderas”, aseguró el José.

Durante su travesía se enfrentaron a fuertes lluvias de 6 horas, derrumbes, caminos empinados y puentes colgantes, pero lo que más rescatan los menores de dicho viaje es la grandeza de la naturaleza en el Meta y los paisajes que parecen sacados de una película. Motivo por el cual una de los tantos registros fotográficos del viaje se convirtió en una foto viral.

Se trata de una hermosa foto que tomamos cuando se asomó la puerta del llano y vimos por primera vez a Villavicencio. Nos emocionamos muchísimo, porque se había acabado la cordillera y por eso se ve el llano al fondo”, explicó José.

Luego de varias horas cabalgando llegaron a la vereda la Argentina de la capital del Meta el pasado 8 de julio a las 8:00 p.m., agotados, pero felices de haber recorrido las entrañas de un territorio mágico.


Actualmente José está planeando otra de las travesías en el llano con sus hijos, pero esta vez la ruta será desde Boyacá a Casanare.


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