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La historia de la Casa de la Cultura Jorge Eliécer Gaitán


Grandes acontecimientos se presentaron hace 50 años. En 1971 la Unión Soviética realizó el lanzamiento de la sonda Mars 3, que fue la primera que realizó un aterrizaje suave en Marte.


En Colombia se estaba viviendo una de las mayores movilizaciones de estudiantes en la historia del país, mientras que, en el municipio de Villavicencio, el entonces gobernador del Meta; Gabriel López González, en compañía de la misma comunidad, inauguró La Casa de la Cultura Jorge Eliécer Gaitán.

Desde el 11 de junio de 1971 esta institución, considerada por muchos de los habitantes de la ciudad como uno de los patrimonios más importantes del departamento, abrió su biblioteca al público, así como la Escuela de Artes Miguel Ángel Martín donde se enseña música, danza y artes plásticas.

14 años después de su fundación falleció el poeta llanero Eduardo Carranza y su familia donó algunas pertenencias y escritos a la biblioteca, la cual recibió el nombre del villavicense y hasta el momento continúa haciendo homenaje a su memoria y legado literario.

“Para ese entonces hacían grandes filas para entrar a la biblioteca y solicitar un libro. Eran tantas personas solicitando el servicio que muchas de ellas no podían ingresar, siempre ha estado ahí en el edificio de la Carrera 32 y era satisfactorio mirar que mucha gente llegaba la biblioteca no solo hacer consultas, también a leer el periódico, hacer tertulias e investigaciones”, recordó Gloria Gineth Pérez Daza, quien ingreso a la entidad como funcionaria en 1987.

Actualmente Gloria Gineth Pérez tiene 56 años, ha dedicado 34 años de su vida a trabajar en pro de la comunidad en el campo cultural y artístico en la Casa de la Cultura Jorge Eliécer Gaitán, por ese motivo recuerda con nostalgia sus inicios en ese lugar que con el paso del tiempo se convirtió en su segundo hogar.

“Cuando llegué a la Casa de la Cultura ya existía la Escuela de Artes, la dirección la estaba asumiendo Rosita Hoyos de Mejía y esa administración había sacado una hipoteca para comprar el edificio y allí llegaban los niños a capacitarse en los procesos de formación artística, pero estaba dirigido a los estratos sociales 4 o 5, debido a que antes se cobraba por esos servicios”, explicó la funcionaria.

A pesar de ser el mayor dinamizador de la cultura del Meta, en sus inicios sufrió de gran inestabilidad económica, ya que la inversión para la institución era precaria, pero la persistencia de cada uno de sus funcionarios ha permitido su permanencia en el tiempo, además en 1992 la Casa de la Cultura Jorge Eliécer Gaitán se convirtió en una entidad del orden departamental, hecho que también fue un alivio financiero.

“Los procesos en la parte financiera eran muy sufridos ya que uno veía que no llegaban los recursos y que había un equipo de trabajo académico y administrativo comprometido, tanto como las directoras porque ellas persistían, gestionaban y sufrían para que los procesos de formación continuaran”, explicó Luz Stella Vega Hernández, quien llegó a la Casa de la Cultura en 1993 al cargo de tesorera y pagadora, funciones que realizó por 14 años continuos.

Pese a todas las dificultades la entidad ha logrado mantenerse y de paso crecer para beneficiar en mayor medida a la comunidad. Su desarrollo es innegable, al igual que la de sus colaboradores.


Un ejemplo de ello es Richard Nilson Pérez Daza, quien llegó a la entidad en 1989 a ocupar el cargo de domiciliario, pero que desde hace 17 año es el bibliotecario.

“Una anécdota de esta época es que yo como mensajero no me ganaba más de $35.000 mensuales y 3 años después gracias a que se creó un nuevo cargo de auxiliar de bibliotecas yo empecé a estudiar en el Sena, porque yo llegué bachiller”, dijo el actual tecnólogo en gestión bibliotecaria.

Richard Nilson Pérez recuerda la primera vez que llego un computador a la entidad. Fue para el año 2003 cuando el Gobierno Nacional puso en marcha el Plan Nacional de Lectura y Bibliotecas bajo la dirección de la Biblioteca Nacional. Desde dicha época se sistematizo la biblioteca y de paso empezó a llevar los libros a los barrios de Villavicencio como estrategia para incentivar la lectura y visita a la biblioteca.


Para ese momento la entidad ya contaba con alta responsabilidad social, que se hace evidente en cada una de sus acciones dirigidas a niñas, niños, jóvenes, adultos y adultos mayores de los estratos 1,2 y 3.

“Cuando me pregunta porque llevo tanto tiempo en la entidad, respondo que los procesos artísticos y culturales que se realizan con la comunidad, en muchas ocasiones en los sectores más desfavorecidos, es lo que me enamora cada día más”, le confiesa a We Love Villavo Luz Stella Vega Hernández, quien cumplió 36 años al servicio de la entidad y actualmente es la coordinadora académica y administrativa de la Escuela de Artes.

Luego de 50 años de historia La Casa de la Cultura Jorge Eliécer Gaitán se destaca por la promoción de lectura que benefician a 1.449 personas, a través de diferentes estrategias como recreación, lúdica, lectura en voz alta, manipulación de libros, lectura compartida, lectura silenciosa y creación de textos.


Los 31 cursos que ofrece la Escuela de Artes Miguel Ángel Martín a más de 900 personas en las áreas de música y artes plásticas de manera virtual y presencial con, así como los 1.127 libros prestados en lo corrido del año a las 1.614 personas afiliadas a la biblioteca Eduardo Carranza.

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