6juym7omj1b7z1gfvn906l263ivgu1 670081166403404
 

El Castillo, Meta y su atractivo natural que conquista a los turistas


Tres horas y media en automóvil desde Villavicencio para llegar a un municipio escondido entre la frondosa vegetación que se apodera de cada espacio que encuentra disponible, como reclamando lo que en algún momento fue suyo, pero que poco a poco ha sido sustituido por las casas que son habitadas por personas alegres, amables y serviciales, que luchan por dejar atrás un pasado marcado por la guerra.


El Castillo, Meta, ubicado en la región del Alto Ariari, durante varias décadas se refundió de Colombia, al igual que muchos de los lugares apartados del país que solo son ubicados en el mapa cuando las noticias anuncian una tragedia, como las masacres y enfrentamientos entre los grupos al margen de la ley, quienes aprovechan el olvido para cometer violaciones de los derechos humanos contra la población.

Por esa razón la inspección de Medellín del Ariari, en jurisdicción del municipio de El Castillo, antes considerado “Zona Roja” con alta presencia de la extinta guerrilla de las Farc, sin embargo, hoy renace de sus cenizas, cuál ave fénix, para convertirse en un destino emergente, entendiendo que hasta el momento está comenzando a ser un territorio valorado y considerado por su potencial turístico.


El viento que enérgicamente mece las hojas de los árboles, el aire notablemente más puro que el de las ciudades atiborradas de vehículos que generan la incómoda contaminación auditiva y los niños jugando en las calles con inocencia. Ese el escenario que se encuentra en el casco urbano de la inspección, antes de iniciar un recorrido de 13 kilómetros para llegar a una joya natural que lleva por nombre las Cascadas de Puerto Unión.

En el caserío Puerto Unión, de la vereda Caño Embarrado, las motos, los carros y hasta las bicicletas, hacen el mismo recorrido por un camino de herradura, un espacio que la misma naturaleza ha dejado disponible para que los curiosos puedan entrar en una zona casi virginal, que en algún momento fue desconocida por los mismos residentes de la zona, pero que hoy es fotografiada y exhibida a través de las redes sociales como un lugar digno de admirar.


Las piedras se hacen más grandes, el pasto reclama su espacio y las plantas crecen sin ataduras ni límites, por lo que al visitante no le queda más opción que utilizar sus piernas para desplazarse hasta donde está la imponente caída de agua cristalina.

Los sonidos de los pasos, se combinan con el de las aves, el viento y el silencio embrujador que solo un entorno natural puede brindar. El ambiente hace del recorrido de casi una hora una experiencia de reencuentro con los sentidos, y el cuerpo, porque el descenso requiere de equilibrio y concentración.

El ambiente húmedo anuncia que próximamente los ojos podrán contemplar una cascada que por la absorción selectiva de la luz se ve de un color azul claro o verde jade.


Algunos suspiran y sonríen, varios agradecen a su Dios la oportunidad de estar en dicho lugar y otros únicamente se quedan maravillados con la vista que ofrece las Cascadas de Puerto Unión, un paraíso en medio de la lejanía, que es cuidadosamente protegido por los mismos pobladores, porque reconocen que es un espacio importante para la promoción del turismo, por consiguiente, para el desarrollo sostenible de El Castillo.