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Pedro Ramón Salazar, el artista que recorre Villavicencio interpretando música llanera


En Villavicencio, capital del departamento del Meta, Pedro Ramón Salazar se prepara para recorrer la ciudad con su cuatro llanero, como lo hace todos los días desde hace cuatro años, pero ahora con la grata compañía de su hija, Génisis Yulibeth Salazar Querales.


Pedro “el venezolano”, como le dicen en el barrio donde reside, llegó con una pequeña maleta a la puerta al llano en el 2017, en busca de un mejor porvenir. dejando en su patria a su familia, amigos y toda una vida.


Estudió enfermería, sin embargo, nunca ejercicio porque su pasión era la docencia, motivo por el cual se profesionalizó en Licenciatura en Educación con mención en desarrollo cultural y énfasis en música. Durante años trabajó como docente en diferentes escuelas y en la Orquesta Típica Nacional, considerada una de las instituciones musicales más importantes de Venezuela, Declarada Patrimonio Cultural de la Nación en 2008.

Mientras se coloca su característica camisa manga larga, pantalón, sombrero llanero y cotizas, recuerda con nostalgia los años de “prosperidad y riqueza” de su país. En otro lugar de la casa se encuentra su hija de 13 años que vino a visitarlo en noviembre de 2020, la cual se viste como de costumbre, desde hace tres meses, con su vestido de espectáculo y unas cotizas.


Génisis Salazar ha participado como vocalista en las diferentes actividades escolares desde el 2014. Además, participo en el Orquesta Típica Alma Llanera de Venezuela en el 2018 como ejecutante del cuatro y mandolina.

“Para finales de noviembre ella me propuso salir acompañarme, a mí me daba temor dejarla salir a la calle conmigo a cantar porque es un trabajo fuerte, sin embargo, ella insistió y empezamos a montar unas canciones, luego empezamos a salir juntos”, menciona Pedro Ramón.

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A las 11:00 a.m. ya están “uniformados” y practicando las canciones que van a interpretar durante el día para su público; los comensales de estaderos y restaurantes de la ciudad. Cuando el reloj marca las 12:00 p.m. los dos se suben a sus caballos de hierro e inician un recorrido de 8 kilómetros, aproximadamente, por diferentes barrios de Villavicencio.


Para Pedro trabajar en que lo hace actualmente es una experiencia nueva, además nunca había realizado una actividad igual con su hija. Cuando llegó a “Villavo la bella”, junto con otros compañeros conformó un grupo llamado “Esencia llanera”, realizaron presentaciones en diferentes estaderos y fueron contratados para eventos privados, sin embargo, la pandemia por el COVID-19 ocasionó la separación del conjunto.


Transcurren dos horas y treinta minutos, entre pedaleos, canciones y risas, porque los dos aseguran disfrutar lo que hacen, además de sentir la relación entre padre e hija más fortalecida.

“Con lo poco que recogemos ayudamos a muchas personas, porque en Venezuela hay mucha necesidad. También ahorramos 5.000 pesos diarios para poder comprar un castillo de juguete a mi otra hija, la hermana menor de Génesis, porque este tipo de objetos son incomparables en estos momentos e imposibles de adquirir”, dijo Pedro Ramón.

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