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Luis Felipe Rodríguez Moya, el folclorista que baila con las vibraciones de la música


Para muchos el joropo es el género musical autóctono de la tierra plana, el baile tradicional del llano y la identidad de la región, pero para Luis Felipe Rodríguez Moya, quien es docente en danza folclórica con discapacidad auditiva, es también felicidad, amor y una manera de poder comunicarse sin necesidad de las palabras.


La historia de este hombre apasionado por la danza llanera inició cuando tenía 13 años, edad con la que llegó a la “puerta al llano” y descubrió la expresión artística y cultural que le hizo vibrar el alma.

“Empecé observando a bailadores cuando tenía 14 años, me animó muchísimo el sentir las vibraciones de la música y eso hizo que yo quisiera iniciar mi vida artística”, le dijo a We Love Villavo Luis Felipe Rodríguez.

Terminó su bachillerato en la Institución Educativa Colegio Departamental La Esperanza en Villavicencio, donde tienen presente la inclusión para personas con discapacidad auditiva. Fue allí donde aprendió los pasos básicos del joropo, pero perfeccionó su conocimiento respecto a esta danza en la Academia Cabrestero.

“Cuando ingresé a la academia de joropo Cabrestero, mi maestro y formador inicial fue Gustavin Vasquez, quien me apoyó en todo mi proceso e hizo de mi persona un bailador que ama su folclor. La discapacidad auditiva que presento no fue impedimento para aprender a bailar, pues mi maestro fue muy paciente y persistente conmigo”, recuerda el folclorista.

Ha participado en varios encuentros, diplomados y festivales; con el fin de capacitarse de manera continua en la preservación de la identidad cultural del territorio por medio del baile. También ha recibido reconocimientos por parte del Festival Internacional Arpegio de Oro, en celebración del día internacional de la danza en la Universidad Militar Nueva Granada y ha representado al Meta en la Consejería Presidencial para las Regiones “Construyendo País”.


Con el objetivo de seguir transmitiendo ese amor por la cultura de la tierra que lo adoptó, Luis Felipe Rodríguez decidió enseñar joropo con una metodología visual que le permite comunicarse y ser explícito con quienes están en proceso de formación.

Ha trabajado como maestro e instructor de joropo en el Instituto de Cultura del Meta, y es director y fundador de la Corporación Cultural y Artística Sin Límites, donde enseña a bailar a personas oyentes con una pedagogía didáctica y visual, mientras que, con los niños y jóvenes con discapacidad auditiva, se comunica con ellos a través de la lengua de señas y utiliza la música con alto volumen para que ellos logren sentir las vibraciones y comprendan el ritmo, esto en un sitio cerrado para que se perciba mejor.


Para Felipe Rodríguez la danza “es un lenguaje maravilloso al igual que la lengua de señas, un idioma enriquecedor que es muy importante aprender para brindar acceso a la comunicación entre oyentes y sordos, es una manera de brindar acceso a oportunidades laborales y muchas más”.


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