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Los dos territorios comparten la admiración por José Eustasio Rivera


El Huila y los llanos orientales de Colombia comparten la admiración, el respeto y la estima por un escritor que es el autor de un clásico de la literatura hispanoamericana; La Vorágine.


Se trata de José Eustasio Rivera, nacido en 1888 en un pueblo cercano a Neiva llamado San Mateo, que en el año 1943, cuando fue elevado a la categoría de municipio, cambió su nombre por el apellido del escritor.

Es considerado el mayor de los escritores en la historia del Huila, sin embargo, para la región de los llanos también es altamente relevante. En la ciudad de Villavicencio, la capital del departamento del Meta, en 1977 se construyó un parque en homenaje al reconocido abogado, poeta y escritor.

En octubre del año 2020, el congreso de Colombia declaró al municipio de Orocué del departamento de Casanare "Patrimonio Histórico y Cultural de la Nación", en su condición de cuna de la obra literaria "La Vorágine", puesto que en dicho centro poblado José Eustasio Rivera, le dio vida a la reconocida novela.

Además, en Orocué se encuentra “Casa Amézquita”, icono en la historia de la literatura colombiana porque allí se hospedó el abogado y poeta, convirtiéndose en la “Casa Museo Cuna de La Vorágine”.


En el museo se encuentra una colección fotográfica denominada “Ruta de Rivera por el llano”, muebles y objetos utilizados en la estadía de Rivera, así como archivos en digital sobre sus escritos.

Para los llaneros La Vorágine, publicada en 1924 es una obra emblemática y relevante, ya que en ella las personas se pueden acercar a los paisajes de la Orinoquía, su comunidad, y sus costumbres.


La obra ha tenido varias ediciones colombianas e internacionales, y ha sido traducido en ruso y en lituano, aparte de los idiomas de Europa occidental, lo que lo llevó a ser considerada por muchos como la gran novela de la selva latinoamericano.

Trabajó como abogado en Casanare y durante su vida desempeñó varios cargos políticos. Fue diputado al Congreso, desempeñó el cargo de inspector del gobierno en las explotaciones petrolíferas de la región del Magdalena. De hecho, fueron esas situaciones laborales que lo llevaron a estar inmenso en la selva y en los llanos, inspirándose para escribir su obra maestra.


El pasado 1 de diciembre fue el aniversario del fallecimiento de José Eustasio Rivera, ya que, a los 40 años de edad, murió en su apartamento de la calle 73 en Nueva York, de muerte misteriosa.

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