Llegó la artesanía ancestral de Puerto Gaitán a la Galería Siete de Agosto


Antes de las 6 de la mañana Edilton Correa Vargas, un casanareño de 40 años, llegó acompañado de cinco indígenas Sikuani del resguardo Mayoco, dispuestos a embellecer el stand de artesanía ancestral que hace parte de la Ruta del Café en la Galería Siete de Agosto, inaugurada el día de ayer por Felipe Harman, alcalde de Villavicencio.


Edilton vive desde hace más de 10 años en el municipio de Puerto Gaitán, lugar donde conoció el resguardo indígena Wacoyo. Recientemente vivió un mes inmerso en la cultura del pueblo Sikuani para comprobar las necesidades y dificultades que por años observó desde la visión de un visitante.

“Yo me di cuenta de todas las necesidades que sufre una en el resguardo. ya viviendo allí supe del tiempo que demoran los indígenas realizando artesanías. Para hacer un bolso, con juicio y dedicación se demoran hasta 15 días, en una manilla duran un día, pero llegó otra persona y ven que no tienen escuela y los poquitos que saben son muy jóvenes, entonces le pagan cinco mil pesos por un producto que luego venden en la ciudad a treinta mil o más”, explica el Edilton Vargas.

Durante el fin de semana, 5 y 6 de diciembre, los villavicense podrán observar una propuesta de moda étnica en bolsos, sombreros, manillas, figuras en madera, canastas y llaveros fabricados a mano por un pueblo indígena que espera con ilusión poder conquistar la ciudad con sus productos.

Llegar a la capital del Meta fue una tarea titánica, fueron dos días de viaje donde se presentaron diferentes adversidades y se enfrentaron al cierre del puente sobre el río el Yucao, el cual no tiene paso vehicular desde hace siete días por averías en su estructura. Después de hablar y gestionar con las autoridades lograron llegar al municipio en el que presentarán por primera vez a los llaneros sus creaciones.

Una canasta equivale trabajando un promedio de 4 días porque se necesita de todo un proceso, por ejemplo el primer día se corta el moriche( palma que prolifera en el piedemonte llanero) luego se saca la fibra y esa fibra necesita cocinarse y necesita un tiempo para secarse para que se pueda cocer y tener un buen producto, puesto que la fibra sin cocinar se dañaría rápido y puede absorber la humedad por esa razón el proceso y el tiempo es dispendioso”, explicó Jorge Barrera Lara, líder del resguardo indígena Vencedor Piriri 1 y 2.

Según explicó Jorge, en el resguardo Wacoyo consta de cuatro mil quinientas hectáreas y habitan más dos mil doscientas personas de 36 comunidades, cada una con su estructura organizacional compuesta por gobernadores, capitanes y líderes.


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