La Bola de Fuego | Mitos y leyendas del llano


En las inmensas sabanas de Colombia y Venezuela existe la creencia popular de una escalofriante masa esférica de candela conocida como la “Bola de fuego” o “Candileja”, capaz de paralizar al llanero más valiente con sus llamas infernales y su cadavérico rostro que se puede observar si se acerca.


Algunos habitantes más longevos de las extensas llanuras aseguran haber visto en las noches más oscuras de espesa negrura al espíritu maligno que rebota en el aire y en la lejanía se asemeja a una antorcha que silenciosa se desplaza entre los pastizales.


Dicen que es de pequeño tamaño, mientras se encuentra en una prudente distancia, pero velozmente alcanza una mayor dimensión capaz de quemar al infortunado jinete o caminante que en su vagar se encuentra con el alma errante.


Muchos se han tropezado tantas veces con “la bola de fuego” que se han acostumbrado a su presencia y con gallardía se enfrentan a la esencia del más allá, que teme a las groserías y se aleja cuando sus víctimas proliferan insultos.

Pero hay quienes se equivocan y del susto acuden a los santos entre oraciones y plegarias, desatando la furia de aquel espanto. Así lo recuerda el historiador, escritor y gestor cultural, Hugo Mantilla Trejo.

“Era el mes de enero y yo estaba en la sabana araucana a las 8 p.m. en compañía de otras personas, cuando a lo lejos, no sé a qué distancia, había como un bombillito que se movía hacia nosotros y una señora que vio esa lucecita dijo: “¡No vayan a rezar!”, pero como yo me sabia el padre nuestro en inglés pensé “esa jodía podrá saber mucho, pero no sabe inglés” y comencé a rezarlo mentalmente y más terminé en empezar cuando salió a 200 metros y todos empezaron arrearle la madre a la pobre y a decirle cualquier cantidad de cosas, y así como llegó se fue” .

Esta narración es una de las muchas que se pueden escuchar entre los pobladores de la zona rural del inmenso mar verde, formando parte de la identidad llanera y de la memoria colectiva.


Existen muchas versiones del origen de esta leyenda. Algunos cuentan que se trata de unos padrinos, quienes prohibidamente se amaban y dejaron que el pecado de la lujuria se apoderara de sus cuerpos, consumando su amor en una noche de tormenta eléctrica, la cual encendió el rancho donde ellos estaban, convirtiéndose en una gran llama de fuego que hasta la eternidad vive condenada.


Otros de los tantos relatos tratan de una hija que abandonó a su madre, por culpa de un amor enfermizo hacia su esposo; un hombre borracho, mujeriego y tramposo. Cuando la, madre en su lecho de muerte, se siente herida por el actuar de su primogénita, la maldice en el infierno y ella termina ardiendo y vagando en las sabanas buscando plegarias.


Entre los pobladores se escucha hablar del espíritu de una mujer que decapitó a su único hijo que iba a ser obispo, también se cree que es el alma de una bella dama, de largos cabellos negros y esbelta figura, que asesinó a su esposo y a su hijo menor, acusa del deseo y una incontrolable furia.


We Love Villavo también habló con David Unda y Juan Francisco Macualo, ambos compositores, instrumentistas y cantantes de música folclórica, oriundos de Arauca, quienes coincidieron que existen diversas narrativas locales del origen de la “bola de fuego”, pero, así como ellos, muchos pueden atestiguar algún encuentro misterioso con el espanto llanero.



Agradecimientos al escritor e investigador Hugo Mantilla Trejo, David Unda y Juan Francisco Macualo gestores culturales del folclor llanero, quienes han aportado información para la construcción de Mitos y leyendas del llano. Redacción y recopilación de información Saida Niyireth Rodríguez Garzón. Ilustración realizada con bolígrafos por el artista Oscar Mancera.



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