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Guillermo Rodríguez, uno de los pioneros del folclor vallenato en Villavicencio


En las calles, los lugares de entretenimiento nocturno, restaurantes y en los diferentes espacios de la ciudad de Villavicencio se escucha una gran variedad de ritmos y géneros musicales que evidencia la multiculturalidad del municipio, sin embargo, no siempre fue así.


Alfonso Pimienta Manjares, un hombre de 78 años de edad oriundo de Santa Marta, recuerda que para el año 1968 difícilmente se escuchaba un vallenato en la capital del departamento del Meta.

“Aquí se escuchaba principalmente música tropical, salsa y un poco de música llanera, pero no se escuchaba el vallenato en el Meta, solo lo conocían aquellos que venían del caribe”, explicó Alfonso.

El Negro Pimienta, como le dicen sus amigos del sector folclórico, fue integrante de uno de los grupos pioneros en el género musical autóctono de la región Caribe en Villavicencio.


Cuando se le pregunta su historia con nostalgia habla de Luis Guillermo Rodríguez Tovar, su compañero de parrandas y a quien se le atribuye el título del primer acordeonero que conformó un grupo vallenato en la “puerta del llano”.

A mí me da nostalgia hablar de Guillermo, porque vivimos tantas experiencias alrededor del vallenato. Cuando yo llegue en 1970 él ya tenía un grupo conformado por dos rolos”, mencionó el Negro Pimienta.

Con el fin de conocer las raíces de este género folclórico en el municipio, We Love Villavo se contactó con el hijo de Luis Guillermo, John Alexander Rodríguez Morales, quien también es acordeonero.

“Mi padre nació en Bogotá, pero en 1960 viajó a conocer la Costa. Allí se hizo amigo de un señor llamado Isaías Tovio que era técnico de acordeones”, menciona John Alexander.

Como si se tratara de amor a primera vista, así fue que encontró la pasión en interpretar el acordeón, la guacharaca, la caja y la conga​, instrumentos que lo llevaron a compartir con grandes exponentes del vallenato como Lisandro Mesa y Alfredo Gutiérrez.


En 1968 fue contratado junto con otros músicos del folclore vallenato para realizar una presentación en la ciudad de Villavicencio. Lo que serían dos fines de semana de parranda se convirtieron en varias décadas, porque en comparación con sus compañeros él nunca regresó a la Costa y se radicó a vivir en el municipio.


Para dicha época había varias agrupaciones conocidas como tríos de guitarra, por esta razón durante algunos años Luis Guillermo conformó un grupo junto con otras personas que interpretaban el instrumento de cuerda pulsada, siendo esta la forma en que empezó a sonar el vallenato en la ciudad.

“Mi papá comienza a hacer música vallenata con guitarra. Él tocaba el acordeón y lo acompañaban dos guitarras, por lo que también aprendió a tocar una que otra ranchera, pasillo y música que la clientela pedía”, explicó John Alexander.

En el año 1970 Alfonso Pimienta Manjares llegó al Meta y posteriormente se unió a la agrupación de Luis Guillermo, convirtiéndose en la voz principal y quien interpretaba la caja. Al poco tiempo llegó Carlos Hernández para tocar la guacharaca y así nació la agrupación Blanco y Negro.

“Estábamos tocando un día en bomberos de Villavicencio cuando nos llamaron Blanco y Negro, por nuestro color de piel”, mencionó entre risas el “Negro Pimienta.

Todos los días el grupo “Blanco y Negro” visitaba los lugares de entretenimiento nocturno para ofrecer sus servicios como artistas y cantar las canciones de Jorge Oñate, Alejandro Durán, Andrés Landero y Luis Enrique Martínez Argote.

“Los músicos nos reunimos a eso de las 8:00 p.m. en el Palacio de los Jugos para ir a los sitios nocturnos. Íbamos donde están los Centauros porque allí había varias tabernas, pero también tocábamos casi que en todos los barrios de la ciudad, donde había cantinas como San Benito y Villa Julia”, explicó Carlos Hernández.

Alfonso Pimienta Manjares aseguró que recorrieron gran parte del Meta, desde Granada hasta San Juanito o El Calvario, así como algunos municipios del Vichada y Casanare.

Rosa Idali Morales Ardila, esposa de Luis Guillermo Rodríguez Tovar, es oriunda de Villavicencio y nunca antes había escuchado un acordeón antes de conocer a quien se convirtió en su compañero de vida. De hecho explica que muchos en Villavicencio desconocían el vallenato.

"Un día Luis Guillermo estaba tocando con su agrupación cuando llegó la Policía porque una señora de edad los había llamado asustada por el acordeón: ese artefacto tan extraño que sonaba de una manera tan particular", dijo Rosa Idalí Morales.

Con el tiempo Luis Guillermo conformó otra agrupación con sus hijos; Luis Guillermo en la caja y John Alexander con la guacahara, a quienes también les inculcó el amor por el vallenato.

“Mi papá llamó al grupo como Ritmo y Juventud. Cuando iniciamos recorríamos diferentes barrios de la ciudad en la noche y mucho después comenzamos a recurrir a Caldo Parado (popular sector de Villavicencio dedicado a la venta de comida criolla), donde nos contrataban para diferentes eventos y fiestas”, mencionó Luis Guillermo Rodríguez Morales.

Con el tiempo el género musical fue cogiendo mayor fuerza a nivel nacional y Villavicencio no fue la excepción, por lo que fueron surgiendo más grupos de vallenato. Actualmente hay más de 20 en la ciudad.

Luis Guillermo falleció en el año 2009, sin embargo, sigue haciendo historia a través de sus hijos y el legado que dejó en ellos. En 2019 se convirtieron en la primera agrupación de llaneros de presentarse en el Festival de la Leyenda Vallenata con liqui liqui y en el 2016 crearon el primer Festival Vallenato del Meta.


Si tienes fotografías de agrupaciones vallenatas en Villavicencio de los años 80 puedes enviarlas al whatsapp 3115074016 para añadirlas a la nota.


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