“La Leyenda del Silbón”


Violencia, guerras y abusos inundaron los llanos del `Rincón del Miedo´ gracias a Secundino. Sin embargo, su maldad y codicia lo llevarían a ajustar cuentas con el destino.


A Froilán lo velaron bajo un palo de mango que él mismo había plantado. Aquel acto suprimió el odio que apretaba el pecho de Secundino, sabía que ya no existía quien se interpusiera en su camino y que absolutamente todo el llano del `Rincón del Miedo´ le pertenecía.

Una mañana, mientras Esmeralda lavaba a orillas del río, fue interceptada por Secundino, quien sin mediar palabra se abalanzó sobre la joven para accederla sexualmente. La ofensa no solo cayó sobre el cuerpo de Esmeralda, la violación la sintió como propia Asunción, hermana de Esmeralda y esposa de Secundino. Isabel también sufrió esta ofensa, perder el privilegio de ser la consentida del rancho hizo que su resentimiento se alimentara con el paso del tiempo.

El apetito sexual de Secundino era insaciable y una noche trató de violar a su hija mayor: “Hasta los animales respetan a sus hijos” gritó Asunción mientras se lanzaba sobre su marido. El hombre respondió como de costumbre, pero en esta ocasión el auxilio a la mujer llegó tarde, ella había muerto a causa del paludismo que sufría y de la fuerte golpiza que le habían propinado.

Siempre había sobre quien recayera la tragedia; en una oportunidad fue contra los indígenas, ahora contra los nuevos fundacioneros. Un largo y fúnebre silbido, primero hurtos pequeños, luego quema de ranchos.

Secundino era más peligroso de lo que aparentaba, su lengua logró engañar a sus vecinos culpando a los Guahibos de los asaltos. La guerra llegó, los blancos dieron muerte a más de 20 indígenas, en respuesta, los indígenas quemaron ranchos y asesinaron. En medio de la masacre, Isabel escapó para contarles toda la verdad a su familia, sentía que era su deber. Los indígenas se armaron contra Secundino y este a su vez se hizo con su ejército. Las armas indígenas nada tenían que hacer contra las carabinas de los hombres blancos. La guerra terminó en genocidio.


Alcohol, agresiones, abusos sexuales y demás atropellos contra los que habitaban en el `Miedo´ eran en pan de cada día. A tan nefasto personaje le llegaría el día de ajustar cuentas.

Fueron tres visitas en las que la noche se vistió de negro, la brisa soplaba amenazando arrancar todo a su paso, los chubascos se acompañaban de semejantes relámpagos que convertían los corozos en antorchas.

Las dos primeras veces, un hombre vestido con traje y sombrero negro sobre un hermoso equino del mismo color se detuvo frente a la talanquera del `Miedo´. Mientras llegaba se escuchaba un fuerte silbido semejante al de Secundino, y en ocasiones lo interrumpía para dejar escapar una fuerte risotada que se acompañaba de llamaradas que escupía por su boca. En la tercera visita, a diferencia de las otras dos, dejó que su estruendosa voz se pronunciara en un llamado “Secundiiinooo…”

Al día siguiente la tempestad no cesaba, Secundino ensilló su caballo y salió sin destino. Perdido en la llanura y llegada la noche, un fuerte trueno lo tumbó del potro, unas sombras aparecieron frente al hombre; estas dejaban escapar un silbido largo y profundo.

Todos los espectros le eran familiares a Secundino, allí estaban Asunción y Froilán, Enrique y todos los Guahibos, también todos aquellos que habían muerto por su culpa. Desenfundó su revolver y abrió fuego sin mucho éxito. En medio de la confusión apareció el jinete negro, el propio Mandingas, dispuesto ajustar cuentas. Nunca temeroso, Secundino empezó a silbar y armado con su inseparable lanza, salió en persecución del jinete.

La siguiente oportunidad que vieron a Secundino, yacía enredado en medio de la maraña sin ojos, lengua y miembro viril. Su alma se la robó el Diablo y ahora se le ve a `El Silbón´ vestido totalmente de negro y cabalgando por los llanos en medio de la noche, emitiendo un fuerte y largo silbido que anuncia la tragedia.

Esta producción ha tenido como fuente el libro “Cuentos, Mitos y Leyendas del Llano” del escritor y poeta Getulio Vargas Barón. Un libro producido con la colaboración de Corpes Orinoquía.

#ArteampCultura #Editorial

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